La zona queda tibia y algo rosada un rato: el calor se depositó por debajo de la piel, así que la superficie casi siempre sale mejor parada que la sensación interna.
En abdomen, flancos o muslos es normal notar la zona más firme al tacto, y a veces algo desigual, durante los primeros días mientras el tejido se reacomoda.
No necesita reposo: puede seguir su día en cuanto termine, aunque conviene dejar el ejercicio exigente para cuando la sensibilidad haya bajado.
Fuera sauna, jacuzzi y alcohol mientras la zona siga sensible al calor.
Si se trató el rostro, aplace unos días los cosméticos con ácidos y los masajes faciales enérgicos sobre la mandíbula.
Conviene saber qué puede salir mal, porque tiene nombre: una quemadura superficial si el cabezal se detiene, algún moretón donde la piel es fina, hinchazón que tarda unos días en bajar o un nódulo pasajero bajo la piel. Son poco frecuentes y casi todos dependen del movimiento del cabezal, que es justamente la parte que aquí no se delega.
La sesión no se hace con un embarazo en curso, con un dispositivo electrónico implantado en la zona a tratar, ni sobre una infección o una herida abierta. Cuéntenos su historial y su medicación en la consulta aunque le parezca ajeno a la piel.
Si alguna zona sigue dolorida o endurecida más allá de esos primeros días, contáctenos — la revisión después de la sesión está incluida.